Šams al-Dīn Tabrīzī

Y el maestro de Rumí,
el derviche errante Šams al-Dīn Tabrīzī,
escribe:
¿Qué puedo hacer, ¡oh musulmanes!,
pues no me reconozco a mí mismo.
No soy cristiano, ni judío, ni parsi, ni musulmán.
No soy del este, ni del oeste,
ni de la tierra, ni del mar (…).
Mi lugar es el no-lugar, mi señal la no-señal.
No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado.
He desechado la dualidad, he visto que los dos mundos son uno.
Uno busco, uno conozco, uno veo, uno llamo.
Estoy embriagado con la copa del amor,
los dos mundos han desaparecido de mi vida.
No me resta sino danzar y celebrar.
pues no me reconozco a mí mismo.
No soy cristiano, ni judío, ni parsi, ni musulmán.
No soy del este, ni del oeste,
ni de la tierra, ni del mar (…).
Mi lugar es el no-lugar, mi señal la no-señal.
No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado.
He desechado la dualidad, he visto que los dos mundos son uno.
Uno busco, uno conozco, uno veo, uno llamo.
Estoy embriagado con la copa del amor,
los dos mundos han desaparecido de mi vida.
No me resta sino danzar y celebrar.

Etiquetas: Poesía espiritual